DE VIAJES
9 Calo Carratalá o el fulgor del boceto Joaquín Bérchez Cuando nos encontramos ante los paisajes de Calo Carratalá —y los que contemplamos en DE VIAJES expuestos en el Castell d’Alaquàs se ofrecen a la vista desde una generosa variedad— nos asalta un cúmulo de emociones diversas, muchas de ellas inesperadas, que no provienen —o, al menos, no sólo— de la heterogeneidad geográfica o de la impronta artística que transitan por sus lápices, tintas, pinceles. Tanto los dibujos sobre papel y tela de la sección “Selvas Negras” o los óleos de “Selvas Verdes” que nos sumergen en los adentros de la selva amazónica peruana, como sus óleos de gran formato con audaces visiones de las densas y nevadas orografías inspiradas en los Pirineos y en los Alpes (“Montañas”) y los sosegados parajes boscosos noruegos (“Noruega”), constituyen fuera de toda duda muestras selectas que cifran la mejor producción de Carratalá en los últimos diez años. A las que se suman los acrílicos sobre plancha de hierro de sus corográficos pescadores de Tanzania. En todas ellas subyace con una admirable armonía la contemporaneidad de su mirada y de su ejecución, pero a la vez sentimos casi de manera insospechada los ecos de un gran aliento visual, pleno de rasgos y emociones que presentimos haberlos vivido en nuestros múltiples encuentros con el paisaje, pictórico sobre todo. Carratalá es indudablemente un pintor contemporáneo que se desenvuelve con una sutilidad imperceptible entre la figuración y la abstracción, es hijo de su tiempo, lo cual no excluye su profunda mirada sobre la gran tradición artística del paisaje. Martín López-Vega, poeta compañero de Carratalá, becados ambos en la Academia de España en Roma entre los años 2000 y 2001, nos ha recordado en un vivo “Una obra silenciosa que guarda un secreto difícil de conseguir” [Antonio López a propósito de un paisaje de Calo Carratalá]
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NzkwMzM=